FUENTESAÚCO POR ENCIMA
Datos estadísticos saucanos de 2005
Datos estadísticos saucanos de 2001
Estadística demográfica de la comarca de La Guareña
Fuentesaúco es una Villa de cerca de 2.000 h. situada al sureste de la provincia de Zamora.
El
pueblo se dedica casi al completo a la agricultura y ganadería
destacando entre sus productos los GARBANZOS siendo estos los mejores y mas
famosos de España.
En ganadería destaca la cría del cerdo, lo que ha hecho que suban para arriba las industrias carnicas allí instaladas.
Pero de Fuentesaúco lo mas destacado, bonito y famoso son sus fiestas patronales de Visitación (la primera semana de julio) es una fiesta alrededor del toro con sus famosos espantes en el prado de la reguera.
Destacar
también la semana santa con variadas procesiones y sobre todo la seguridad de
estar en uno de los rincones mas tranquilos del mundo.
Fuentesaúco: una gastronomía natural y selecta

El nombre de Fuentesaúco resuena especialmente por sus garbanzos, por sus espantes taurinos y por el apellido Ladrón, que a muchos lleva a malinterpretar el dicho saucano que reza: el buen garbanzo y el buen Ladrón de Fuentesaúco son. Un apellido, por lo demás, perdido o emigrado a otros lares. Aunque la historia cuenta que el señor del apellido este Ladrón, obsequiaba a sus compromisos cuales fueren con garbanzos del pueblo y la publicidad la daban quien los consumía diciendo esa frase hecha y famosa .
Pero Fuentesaúco es un núcleo con rango de villa, que goza de todos los servicios básicos y de una envidiable intercomunicación interprovincial, así como de iglesias mayúsculas, caserones y un cierto patrimonio cultural, como el teatro y el cine, que aguarda a que alguien lo espabile. Como la plaza de toros, que da la impresión de ser la obra de El Escorial. Tiene Fuentesaúco el aire de «un pueblo castellano» y un ambiente social veraniego despierto y alentador.
El garbanzo es una enseña considerada por la población como lo mejor del mundo, y con tal empeño se defiende. En estas fechas comienzan a verse los manojos sobre garbanzales un tanto resecos porque la sequía se adueñó este año de los campos y de los regatos. Nadie se aventura a predecir el impacto de la sequía en la producción, pero se considera importante. Sin embargo, la pérdida del grosor no repercutirá en la calidad de un producto para el que no se escatiman alabanzas. «Son elegantes, son como nata».
La producción media de esta leguminosa está en los 800 kilos por hectárea, en secano; y entre 1.200 y 1.400 en regadío. Ello si no sufren algún ataque de rabia o de mosca. Desde la cooperativa “Los Zamoranos” se aconseja a los agricultores que miren por el tratamiento de las cosechas para evitar el asiento de las enfermedades. Prueba de la calidad del garbanzo saucano es que ocupan un lugar preferente en superficies como el Corte Inglés.
Sin embargo, no se ha logrado la Denominación de Origen por más que se ha lidiado sobre el particular. La Junta de Castilla y León envuelve en la burocracia los trámites al pretender la inclusión de zonas de escasa tradición garbancera y, de este modo, han pasado cuatro años. A ello se une la competencia desleal de quienes embolsan sin rubor garbanzos foráneos con el nombre de Fuentesaúco. «Estamos asistiendo a un mercado que no tiene respeto por nada» afirma Florencio Rodríguez.
Extensión Agraria investiga, en un campo de pruebas, sobre el prestigioso producto y existe un cierto interés por agarrarse a los resultados para aplicarlos.
La agricultura saucana se complementa con otro producto alternativo tan digno de la mesa e incluso más rentable: el espárrago. Unos trescientos mil kilos salen de la tierra para enlatarse bajo una firma Navarra.
Pero el sector agrícola es mucho más: cereales, principalmente, trigo y cebada, guisantes, patatas, beza e incluso lentejas. Y allí donde el regadío lo permite, remolacha.
El sector ganadero se impone en la villa como otro de los grandes pilares, basta conocer el montante de animales que registra el núcleo. El porcino ocupa uno de los lugares preferentes con bastantes más de seis mil cabezas entre cebones, madres y tostones; el ovino supera las 1.200, el ovino ronda las 600 cabezas, el equino los 100 y los burros apenas una decena. Con ser pocos, es conocida la parada asnal de Fuentesaúco.
La importancia del porcino tiene su repercusión en los dos mataderos saucanos que suponen uno de los yacimientos laborales más sobresalientes.
De este modo, la agricultura y la ganadería realzan y engrandecen la gastronomía y la buena mesa saucana, de la cual se puede disfrutar en cualquiera de los mesones y restaurantes.
Los jubilados son un sector de peso. Sólo hay que mirar en los que permanecen a la fresca, tanto en la plaza mayor como la arboleda de al lado de la ermita como en el club de jubilados. Los asociados suman más de doscientos y en el centro encuentran un momento de convivencia especial y entrañable.
«Antes trabajábamos más que ahora, segábamos, a hoz, desde el ser de día hasta que no se veía, trillábamos con trillos y dormíamos en pajares llenos de cucarachas y ratones. Ahora todo es vida, dulzura y esperanza nuestra» expresan en un grupo formado por Miguel Hernández, José Pérez, Antonio Luis, Manuel Aparicio, Alejandro Hernández y Juan de Dios.
Al sacar a colación los espantes también alaban el coraje de antes, «con una gente que salía con garrotes a los toros y allí se daba a toros, caballos y jinetes si se descuidaban. Se era más valientes. Ahora son más aburridos». Siguen el grupo desgranando la vida de antaño y afirman que «antes se sembraba la quinta parte de garbanzos, había más del doble de habitantes porque las casas tenían hasta diez y doce hijos y se cerraban las puertas con los pies al dormir, y las personas poseían menos maldad que ahora. Los vecinos eran como familiares. Ahora buenos días, buenas tardes...y vale».
Respecto al viñedo, las uvas crecían en la mayor parte del municipio, tanto era el viñedo «que había que ir a Villanueva a buscar paja». De aquel vigor vitivinícola quedan la profusión de bodegas que cuenta la villa saucana y que hoy pasan por un proceso de abandono o dejadez en su mayoría. Tal es su estado que «algunos las han vendido por 15.000 pesetas o por el mero coste del papeleo que conlleva el cambio de titularidad».
Juan de Dios, que ya deja notar el peso de la edad, fue un hombre «de gran humanidad» dicen sus compañeros. «Anduvo mucho tiempo con mulas falsas, animales que tiraban coces o te mordían». Y, entre sus andanzas, el colectivo recuerda los tiempos en que iban en burro a vender melones y sandías a Salamanca. Incluso se anduvo con el carro por la plaza mayor de la ciudad charra.
Miguel Hernández “El Coronel” comenta, con jocosidad, que se libró de ir a la mili por no dar la talla. «Un sargento me midió con un metro de albañiles y me dio una patada en el culo. Tú para casa, dijo. Después de casado crecí cuatro o cinco centímetros».
LA
NOMENCLATURA exacta de las fiestas debería ser Visitación de Nuestra Señora a
Santa Isabel. Sin embargo, el pueblo la conoce abreviadamente bajo variadas
denominaciones: unas veces como Visitación
y otras como Santa Isabel, a secas. Un romance armuñés,
que recoge prácticamente todas las fiestas de la zona, dice al respecto
de la de Fuentesaúco:
...San
Clemente es en el Pego,
al
igual que en Aldeanueva
y
Visitación en la Fuente
que
es la que todo lo lleva...
Y no estará demás recalcar que tampoco son las "fiestas patronales" como a menudo podemos constatar, dado que éstas son bajo la advocación de la Virgen de la Antigua y la veneración de una vetusta imagen que se custodia en la ermita de su nombre, con fecha de lunes de Pentecostés, que corresponde aproximadamente a un mes antes de la Visitación o, dicho de otra manera, hacia el día 2 de Junio.
LAS
FIESTAS DE la Visitación en Fuentesaúco tienen una doble dimensión: son
esencialmente populares pero cuentan con la cobertura institucional desde
antaño.
Actualmente la cronología comienza un mes antes del festejo cuando,
después de haberse celebrado la correspondiente procesión de la Patrona que,
como va dicho es la Virgen de la Antigua, el pueblo acostumbra a comparecer en
el Ayuntamiento ante las autoridades locales para expresar su deseo de que se
celebren las próximas fiestas de la Visitación con el ingrediente primordial
de los toros. El plenario toma nota de la petición y, en las más de las veces,
avanza su intención de llevarlas a buen puerto, con el regocijo y vociferio del
personal.
El día 24 de Junio, que corresponde con la festividad de San
Juan Bautista, se procede a anunciar su proclamación con pregón de fiestas
-el año que es ocasión-. A partir de las doce de la mañana se cuelga de la
balconada principal del Ayuntamiento la denominada "Mariseca",
que en realidad son tres carteles anunciadores de acontecimientos taurinos
inminentes, uno de los cuales recientemente a desaparecido. Todo este ceremonial
va acompañado de música cohetería y programaciones de mano. La Plaza Mayor
era por estas fechas, el epicentro de novedades locales y adquiría un cierto
saborcillo particular con la instalación de talanqueras.
El viernes inmediato precedente a
los acontecimientos taurinos, que hace unos años siempre coincidía con el día
1, se celebraban las llamadas vísperas.
Son de tipo esencialmente religioso pues consiste en un desfile del Ayuntamiento
acompañado de banda de música y todo el pueblo que lo desee desde el propio
Consistorio hasta la ermita de la Virgen de la Antigua que está en la afueras
de la localidad. Allí se le canta una salve
mariana.
A continuación, la comitiva regresa con acompañamiento también de
música, peñas y pueblo en general en dirección a una enorme extensión de
pradería que se encuentra en las afueras del pueblo en dirección a Toro
denominada Prado de las Regueras
donde pacen las reses que se habrán de lidiar los próximos días junto con los
cabestros, y se especula más o menos ceremonialmente sobre la variada bravura
de los astados. Toda esta manada se recoge cada atardecer en unos corrales
próximos a la pradería que son de propiedad municipal.
Este mismo día, a las once de la noche, se quemaba una hoguera
además de cohetería y fuegos
artificiales. Mientras tanto se desarrolla una verbena popular. En los últimos
años hay una clara tendencia a sustituir tales ingredientes del repertorio
festivo por el desenjaule.
Antiguamente los días 2 y 3 de julio se celebraban los típicos espantes, con inicio a las diez de la mañana en el Prado de las Regueras. Básicamente, consiste en impedir por el pueblo de a pie que la manada de reses bravas, lanzada por los caballistas contra una muralla humana, la sobrepase y entre al núcleo urbano. Este ritual se repite hasta tres veces.
El marco natural junto a la carretera de Toro, una hermosa visualidad panorámica entre un cielo azul denso y un enorme verde, la emoción del lance y el ambiente cuajado de personal, abigarrado en paisaje y paisanaje, a más de una gran algarabía a raudales, dan la nota acompañante al espectáculo no sin oír en momentos críticos unos gritos femeninos muy peculiares, muy nativos, muy castizos, que tienen cierta relación con lo bereber a juicio de expertos en antropología.
Después de los consabidos tres intentos, la gente abandona el prado y sube para el pueblo ya que a continuación se procede al encierro de las reses bravas por el casco urbano durante el resto de la mañana y por la tarde, se celebra corrida de novillos al estilo usual en plaza de toros habilitada al efecto.
En los últimos años se ha perdido la costumbre y tradición de celebrar
en jornadas posteriores el llamado baile
del prado.
QUEDA HARTO PROBADO de todo cuanto se ha dicho que las fiestas de la Visitación de Nuestra Señora en Fuentesaúco tienen una solera de varios siglos y, concretamente, desde el día 17 de junio de 1596.