A Los Parros con Amor y con un poco de retranca que “to” se pega

 

Fuente central rodeada de cinco calles, de gigantes negrillos y plátanos, de bonitas acacias y sauces; de rosales y saúcos como no; de arbustos y césped;  y de niños sedientos de juegos de agua.

 

Miles son los labios que suavemente han acariciado las bocas de tus caños,  bocas frías, oxidadas y erosionadas por el paso húmedo e inexorable de tu agua lozana que tanta sed ha saciado y a tanta gente ha refrescado.

 

Tus noches están tenuemente iluminadas por el halo de tu viejo farol, dando calor a los cientos de parejas que bajo tus sombras han madurado en tus rincones con sus historias de amores y desamores. Ay! si esos árboles y esas paredes hablaran; que cantidad de relatos, aventuras y semblanzas nos contarían.

 

Es tu invierno blanco de escarcha y vació de soledad; tu primavera verde de hojas y clara de sol,  sonora del canto de gorriones y  jilgueros; al verano saucano seco tórrido y cansino le prestas tus sombras y tu fresca agua para aliviar sed y calor, pero, es tu otoño con sus colores ocres lo que mas me gusta de ti, cuando las suaves brisas de octubre te liberan de tus desoladas y marchitas hojas.

 

Otrora no eras parque,  sino bosque lleno de maleza; parecías inmenso con tus senderos, uno de ellos llevaba al lavadero, cuantas mujeres no habrás oído, cuando mientras hacían su colada entonaban sus cantares y hablaban del hijo de fulanita que andaba con la hija de menganito.

Ahora eres un espectacular parque con una limpieza envidiable, con tus preciosos y cuidados columpios donde recoges y das de jugar a tu niños, con tu excelente césped que ya lo quisiera el Bernabeu, con tu llamativa, colorista y bonita valla , con tus ancianos troncos devorados por los años que ahora son espectaculares obras de arte modernista.

Pero tu nos quieres y sin rencor sigues dándonos tu agua y tu sombra mientras te quede una gota de vida.

Paco medina