MONUMENTOS SAUCANOS

Iglesia Parroquial de Santa María del Castillo

Su origen es oscuro. La primera vez que de ella hay constancia es en un concierto que hubo entre el obispo zamorano don Suero y el Concejo de “Fuente del Sabugo” sobre nuevos arbitrios para la restauración del castillo y de las iglesias de la villa —documento que no está datado, aunque sin duda corresponde a la segunda mitad del siglo XIII entre abril de 1254 y 1286— se refiere en dialecto leonés a que : “puso que las mandas que fezieren e la eglisia, que estos III omnes sobredichos con lo meta en heredat pora la eglisia”. De esta época, sin embargo, no quedan testimonios arqueológicos.

Dejando al margen obras como la que debió de hacer Juan Martínez, de Huxebare, en 1536, para un artificio del reloj hoy inexistentej; el actual edificio consta de una cabecera del primer tercio del siglo XVI de autor anónimo con unas hermosas bóvedas en la sacristía, y el cuerpo de la nave, incluido el transepto, obra resuelta en estilo protobarroco por Hernando de Nates Naveda en diciembre de 1620.

Está declarada Monumento Nacional y cerrada al culto en la actualidad desde hace más de veinte años.

Los ricos retablos que custodia corren serio peligro de desaparecer.

 

 

 

Iglesia de San Juan Bautista

Fue fundada el día 8 de junio de 1491 por el obispo de Zamora don Juan de Meneses, el cual se había distinguido asimismo por un gran mecenazgo hacia la villa con preocupaciones urbanísticas muy notables (calles, empedrados, fuentes, etc.).

Lo que hoy vemos de este templo, indica que fue comenzado mucho tiempo después. La cabecera plana sigue la moda salmantina y la portada muy bien pudiera haber sido delineada por Rodrigo Gil de Hontañón. La parte de los pies fue edificada también por los salmantinos Francisco de la Hoya y Juan Moreno en 1611 y la espadaña que la remata fue delineada por el arquitecto Pedro Vidal en 1901. La mayor parte de sus yeserías interiores fueron comenzadas a hacer a partir de 1618 por el albañil de Villalpando Diego de Hermosilla.

Para la hechura del extraordinario altar mayor, pujó por julio de 1756 Simón Gabilán Tomé pero le fue adjudicado a un tal Felipe de la Cruz Sánchez, vecino de Arévalo, en la crecida suma de 14.000 rs.vn.

Este templo conserva en la actualidad tres tallas del escultor Juan de Montejo: el San Juan titular, el San Bartolomé y la Piedad. Y cuenta además con un fino y hondo crucificado protorrenacentista.

 

 

 

 

 

Antiguo oratorio de las MM. Clarisas

Conocido actualmente también con el anodino nombre de Virgen de los Dolores, se ubica en la manzana contigua a la plaza Mayor, hace esquina con la calle de las Monjas y tiene acceso por la calle Derecha de Toro.

En el año de 1538, Juan de León determinó hacer un monasterio en la propia villa de Fuentesaúco en las casas que él poseía para no más de 20 monjas clarisas franciscanas. Como tal dependió de la jurisdicción del Padre Ministro Provincial de los Frailes y Monjas de la Regular Observancia de San Francisco en la Santa y Apostólica Provincia de Santiago.

Tras la desamortización de 1836, este convento fue exclaustrado, enajenado en pública subasta y repartido a continuación entre tres adjudicatarios que trocearon la manzana en partes que han dado lugar a las diversas viviendas del bloque.

Se viene atribuyendo a la mitad del siglo XVI (1556-61), la primitiva construcción que afectó al claustro e iglesia. Su autor parece ser un aparejador de Rodrigo Gil de Hontañón llamado Pedro de Lanestosa el Viejo (1510†1565) según se desprende de su afirmación para que “podades demandar aver e cobrar del monasterio monjas e conbento de la villa de la fuente del sauco duzientasmill mrs. poco mas o menos quel dicho monesterio me deve de obras que en él he fecho …”. Posteriores construcciones datan de la época del conde de Fuentesaúco don Pedro de Deza y del Águila particularmente referidas a la cabecera de la iglesia: en 1620 Hernando de Nates Naveda se hace cargo de su cantería y el salmantino Francisco Díez de su albañilería de conformidad con proyecto del carmelita fray Jerónimo de la Madre de Dios. Cuatro años después el mismo Francisco Díez, junto con José García se conciertan para hacer las bóvedas de yesería.

En las pechinas hay una serie de cuatro medallones que representan a San Buenaventura, Santa Bárbara, San Bernardino y Santa Inés.

El altar mayor lo forma un retablo de la escuela zamora de ensamblaje con pinturas de escuela salmantina: la Purísima Concepción, a la izquierda, otra tela de Santa Catalina de Siena, en la parte correspondiente que fue tratada por experto restaurador y reentelada hacia 1981; y en su ático hay una estimable Adoración de los Pastores en la línea del naturalismo riberesco, muy posiblemente anterior. También tiene un San Francisco de Asís recibiendo los estigmas en el aletón izquierdo del retablo y otro San Francisco recibiendo una coronación de flores en el opuesto.

 

 

 

 

 

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Ermita de la Virgen de la Antigua

Se ubica a las afueras del pueblo, cerca de la encrucijada de rutas Zamora-Segovia/Valparaíso-Medina y está contigua al antiguo Hospital, hoy sin uso específico.

El actual edificio es reconstrucción del siglo XIX en fábrica de ladrillo que se acrecentó en el XX con la inclusión de un Sagrado Corazón de Jesús sobre su espadaña. De esta última intervención es el epígrafe que campea sobre su portada:

LA VILLA DE FUENTESAÚCO ERIGIÓ

ESTE MONUMENTO Y SE CONSAGRÓ AL

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, SU RE-

DENTOR Y SU DIOS EL DÍA 19 DE

MARZO DE 1943

En el interior, custodia una extraordinaria talla en piedra policromada que es la patrona de la Villa bajo la advocación de la Virgen de la Antigua. Y efectivamente, es una de las piezas más antiguas que se atesora en la localidad: será de la segunda mitad del siglo XV resuelta en estilo gótico tardío. Está habitualmente vestida; pero el mérito artístico se puede apreciar cuando está despojada de sus vestiduras. Se asienta sobre una peana que fue contratada en 1654 por el escultor salmantino Diego García de Salcedo, de donde los militares saucanos participantes en las guerras de Marruecos y Cuba tomaban su finísima arena para meter en bolsitas que colgaban del cuello o sobre el pecho como protección.

Otra pieza interesante es el llamado Cristo de las Batallas, que puede ser del siglo XIV.

El retablo mayor, que es de estilo churrigueresco, se entalló en los años cuarenta del siglo XVIII, y tiene, además de la imagen titular ya citada, las de San Pedro y San Gregorio, de finales del siglo XVI, posiblemente relacionadas con el escultor Juan de Montejo. Este último santo era muy venerado entre los agricultores como protector especialmente contra el pulgón de la uva; se sacaba en procesión a los campos para su bendición y para rogativas.

En el ático del retablo hay un interesante lienzo con la estigmatización de San Francisco, obra segura de un pintor salmantino del siglo XVIII. Se debe hacer notar que tal tema presidiendo el retablo mayor estará conexo con la anterior advocación de la ermita, que hasta el siglo XIX se llamó de San Pedro ad Vincula.

En la sacristía se custodia una pintura sobre tabla de mérito que representa el tema del Abrazo de los santos Joaquín y Ana en la Puerta Dorada, reliquia de un antiguo retablo. Es obra anónima aunque posiblemente haya que adscribirla al pintor zamorano Alonso de Aguilar (c.1523†1580), hacia 1580. Se advierte que la pieza precisa de una urgente restauración pues la suciedad y la carcoma del soporte está avanzando inexorablemente y, de no poner remedio inmediato, la pieza corre riesgo de desaparición.

 

Otros edificios  de interés pueden ser el Teatro Municipal, de arquitecto zamorano de hacia 1872, sencillo por afuera pero de planteamiento espacial  talla italiana por dentro. El Juzgado en la misma plaza Mayor de finales del siglo XIX, etc.

Santiago Samaniego Hidalgo Cronista Oficial de la Villa ©

 

 

 

 

 

 

 

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